El arte y la cultura permiten a la empresa comunicar quién es, sus objetivos y valores; conectar y generar una mayor vinculación y compromiso con sus grupos de interés, y abrir nuevos ámbitos de relación y desarrollo de negocio. Se genera una relación en la que todas las partes implicadas –empresa, artista y sociedad- se ven beneficiadas.
En este sentido, los expertos que participaron en la jornada del CE/R+S ‘Arte y cultura: Compromiso social y retorno empresarial’, en el Palau de les Arts Reina Sofía (Valencia), coincidieron en las dificultades para demostrar una rentabilidad directa de la inversión en estos ámbitos en la cuenta de resultados de la empresa, pero subrayaron el impacto indirecto en la misma.

“El mundo del arte y la cultura nos permite hacer una comunicación totalmente distinta. La actividad cultural, per se, vende. Es muy visible y, si se gestiona bien, se convierte en un factor de éxito”, afirmó Pau Pérez Rico, director regional de Comunicación y RRII de El Corte Inglés.

Además, es un elemento que impulsa la creatividad y la innovación, porque, tanto en la empresa como en el arte, el objetivo es hacer cosas que no se han hecho, o hacerlas de forma diferente.

En este sentido, Alicia Ventura,  asesora y comisaria de la Colección DKV, directora del proyecto CuidArt del Hospital de Dénia, afirmó que “no se trata de invertir ingentes cantidades de dinero, sino de invertirlo bien. Cuando empezamos con la colección DKV, la compañía se hizo mucho más conocida y generó mayor compromiso con los clientes, además de abrir oportunidades para entrar en foros donde, de otra manera, no estaríamos. Hay que poner un artista en tu empresa que te ayude a pensar, a innovar, a crear y a darle la vuelta a los discursos, para que todos los entiendan”.

“En el caso de Inelcom, se trata de enseñar lo que somos a través de las obras de arte, de una forma diferente, de manera que la colección no es un ente aparte, es la propia empresa”, subrayó Javier Quilis, CEO de Inelcom y responsable de su colección de arte, que impartió la ponencia principal de la jornada.

La colección Inelcom no solo expresa quiénes somos a través de las obras, sino nuestros valores. Con ella estamos enseñando quiénes somos, nos estamos destripando, y, en ese sentido, hablamos de sostenibilidad; creatividad; innovación; perseverancia y cuidado (por ejemplo, tenemos una obra formada por 3.500 dibujos, que son un ramo de flores pintado hoja a hoja; exigió perservencia para pintarlo, pero también para montarlo, con cinco días de montaje); respeto, y diversidad», expuso Quilis.

“Cuando iniciamos el proyecto, no lo hicimos pensando que nos aportaría nada, sino porque consideramos que era una forma bonita de mostrar lo que somos; con un enfoque humanista. ¿Qué nos ha aportado? A Inelcom se la conoce más por la colección que por la empresa, pero nos ha dado una dimensión de gran compañía que a lo mejor sin esto no tendríamos, porque no contaríamos con esa visibilidad. Cuando el público viene a ver la colección, conoce el edificio, nos conoce a nosotros y sabe lo que hacemos”, detalló.

“Cuando llevamos a cabo nuestras investigaciones sobre nivel de satisfacción de nuestros grupos de clientes, vemos que nuestro índice de fidelidad ha subido, y ha subido en aquellos sitios donde hemos conectado territorios más aislados que otros; cómo hacer que el arte, la cultura, la creatividad se convierta en innovación en el campo de los resultados. Cómo conseguir que la creatividad de los artistas ayude a la empresa a funcionar mejor y ésta pueda apoyar más la creatividad. Ese es el gran reto y la gran dificultad. En nuestro caso, le hemos dado muchas vueltas. No tiene sentido que seamos un país muy creativo y que no lo aprovechemos”, indicó Josep Vicent Mascarell, director del Área de Personas, RSC y Reputación de Baleària.

Los expertos coincidieron en el impacto que tendría en la relación de la empresa con el arte y la cultura la aprobación de una Ley de Mecenazgo como la que existe en otros países de nuestro entorno. Coincidieron en que fomentaría y reforzaría la relación entre ambos mundos, al tiempo que permitiría a compañías que, por su tamaño o limitación de recursos, ahora no pueden planteárselo, emprender este tipo de acciones.