El sistema de gestión de grupos de interés es el alma de la sostenibilidad dentro de una empresa; la principal palanca de cambios. Pero puede ser tan positivo como negativo, si no se gestiona bien, según defendieron los expertos que participaron en la jornada ‘Enfoque multistakeholder: Sistemas de gestión de grupos de interés’, organizada por el Club de Empresas Responsables y Sostenibles (CE/R+S) y en la que intervinieron Jaime Silos, director de Desarrollo Corporativo de Forética; José Gámiz, socio director de Ética Sostenibilidad; Araceli Jiménez, responsable de Relaciones Institucionales en Dirección de Comunicación, RSC y Fundación de Sanitas; Mónica Ramos, responsable de Gestión de la Mejora Continua de Unión de Mutuas, y Paco Alós, director de Responsabilidad Social y Relaciones Institucionales de Caixa Popular.

El Enfoque Multistakeholder es un sistema de planificación estratégica por el que una organización trata de identificar las expectativas, necesidades y demandas de información de sus grupos de interés, para diseñar e implementar un plan estratégico corporativo. Tiene un doble objetivo: la protección de riesgos y la generación de oportunidades de negocio.

Los grupos de interés son entidades, personas o un conjunto de las mismas, que pueden ser afectados, directa o indirectamente, por las actividades, productos o servicios que realiza la organización y cuyas acciones o decisiones pueden afectar significativamente a la consecución de objetivos estratégicos que se plantea.

El enfoque multistakeholder o gestión de grupos de interés se refiere a cómo realizar la planificación estratégica de una entidad. Para José Gámiz, «no tiene sentido que haya dos planes estratégicos, uno de negocio y otro de sostenibilidad. Lo lógico es que se acaben integrando, cuando se ven todas las ventajas que tiene un sistema de grupos de interés bien implementado. Se trata de una evolución desde un modelo tradicional, con enfoque del plan estratégico económico-financiero, a una gestión básica de los grupos de interés y tendencias del mercado».

«Este enfoque es tan potente que lo utilizan todos los estándares de gestión estratégica de la RSC y hay empresas que, sin creer en la RSC, lo utilizan para desarrollar su planificación estratégica. No es algo que sea única y exclusivamente patrimonio de la sostenibilidad», afirmó.

Entre los objetivos y resultados de la implantación de un sistema de gestión de grupos de interés, destacan:

1.La integración y alineación estratégica con los grupos de interés, que surge de manera natural.

2.El refuerzo del engagement (compromiso) interno y externo de la organización. Las personas se sienten parte de la empresa en mayor medida. Internamente, se percibe una empresa más consciente, más responsable, y se desarrolla el sentimiento de orgullo y pertenencia.

3.Dejar de trabajar por intuición y sobre ensayo-error. La organización dispone de información sobre muchas cosas que antes intuía o presuponía. Se trabaja con un mayor grado de certezas.

4.Protección de la imagen y reputación de la marca. Empezamos a conocer los factores críticos: por qué nos valoran y qué se valora más. Ayuda a trabajar en la buena dirección.

5.Implicar a la empresa en un proceso de innovación abierta.

6.Y en un proceso de mejora continua de la planificación estratégica, desde todos los puntos de vista.

7.Se integra toda la planificación estratégica en un solo plan. Si se implementa un buen sistema de gestión de grupos de interés, en la mayoría de casos se deja de tener dos planes diferentes.

8.Se incrementa la capacidad de generación de negocio, gracia a todos los puntos anteriores.

9.En consecuencia, crece la competitividad de la organización.

Si estos objetivos no se consiguen, no estamos aplicando un buen sistema de gestión de grupos de interés. Todo sistema debe estar sistematizado y contar con procesos y herramientas de control y evaluación, que permitan medir sus impactos, para ver si estamos en el buen camino.