La RS y la creación de valor

La integración estratégica y operativa de la sostenibilidad y la responsabilidad social, con la consiguiente evolución en la cultura y valores, permitirá a la organización reforzar su conexión y compromiso con todos sus grupos de interés.

Algunos de los impactos más destacados son:

Empleados

Mejora el clima laboral, fomenta la identificación, implicación y compromiso de los trabajadores con la organización y facilita la atracción y retención de talento. Además, es un motor de innovación, tanto en gestión como en procesos, productos y servicios. Todo ello redunda en una mayor productividad.

Proveedores

Se favorece la credibilidad y la confianza, generando relaciones de calidad y transparentes, estables en el tiempo. El objetivo final es trasladar este enfoque y estrategia a toda la cadena de valor, hasta la generación de las materias primas.

Clientes

Proliferan los estudios, impulsados por organizaciones públicas y privadas, que confirman el impacto positivo en usuarios y consumidores de un comportamiento responsable y sostenible y, al contrario, la penalización de las malas prácticas. El desarrollo sostenible mejora la credibilidad y reputación corporativa, genera nuevas oportunidades de negocio y fomenta la innovación.

Accionistas

La mejora en la gestión de riesgos, la generación de valor y la conexión con clientes y mercados da a las compañías con una apuesta estratégica por la responsabilidad social mayor proyección y rentabilidad financiera a medio y largo plazo.

Sociedad en general

Minimizando los impactos negativos y potenciando los positivos, contribuyendo a un desarrollo más sostenible e igualitario para todas las personas, sobre la base del respeto y protección del entorno.